La esencia de Japón en el barrio de Salesas
Yoyogi Matcha House nace en el corazón de barrio madrileño de Salesas, como la segunda ubicación de una marca que ha sabido convertir la cultura del matcha en toda una experiencia.
La esencia de Japón en el barrio de Salesas
Yoyogi Matcha House nace en el corazón de barrio madrileño de Salesas, como la segunda ubicación de una marca que ha sabido convertir la cultura del matcha en toda una experiencia.
Desde el inicio, el objetivo del proyecto fue trasladar al espacio físico los valores que definen a Yoyogi: tranquilidad, simplicidad y autenticidad. Más que diseñar una cafetería, el reto consistía en diseñar un espacio capaz de transmitir la esencia de Japón a través de la arquitectura, la materialidad y la experiencia del cliente.
La intervención parte del respeto por la identidad preexistente del local. Elementos originales como la tarima de madera y las características columnas estructurales, algunas de hierro fundido y otras de madera, se conservan y recuperan para dar forma a la nueva propuesta. Estas piezas, tan representativas de la arquitectura tradicional de Salesas, permanecen completamente visibles, aportando carácter y memoria al espacio.
La distribución aprovecha las particularidades del local para organizar una secuencia de ambientes claramente diferenciados. Una grada situada al fondo genera un potente punto focal desde el acceso, mientras que las dos barras principales estructuran la experiencia de Yoyogi a través de dos universos complementarios: el Matcha Corner y el Coffee Corner.
Uno de los elementos más singulares del proyecto es el Okame, una gran escultura desarrollada junto a artistas locales. Figura emblemática de la cultura japonesa, el Okame simboliza la alegría, la prosperidad y la buena fortuna. Su presencia preside el espacio y se convierte en un elemento de identidad que conecta el proyecto con las raíces culturales de la marca.
La combinación de materiales naturales, una paleta serena y una cuidada intervención sobre los elementos existentes da lugar a un ambiente cálido y pausado, donde cada decisión de diseño contribuye a reforzar la filosofía de Yoyogi.
El resultado es un espacio que encuentra el equilibrio entre Madrid y Japón, entre lo contemporáneo y lo tradicional, transformando una visita cotidiana en una experiencia de calma dentro de la ciudad.
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